martes, 25 de enero de 2011
viernes, 14 de enero de 2011
Obama renace de sus cenizas
El próximo jueves tendrá lugar el segundo aniversario de la investidura de Barack Obama como 44º presidente de Estados Unidos. Hasta hace unos días bien podría decirse que en estos dos años el flamante Nobel de la Paz había perdido buena parte del crédito que le llevó a lograr la proeza de ser el primer presidente negro de la historia del país norteamericano. Su índice de popularidad tocaba fondo, buena parte del programa con el que ganó las elecciones permanecía (y permanece) en algún cajón de la Casa Blanca aún sin desarrollar y aún estaba muy reciente el gran batacazo electoral que se llevó el pasado mes de noviembre, cuando el Partido Republicano recuperó la mayoría en la Cámara de Representantes y daba un golpe encima de la mesa de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2012, con el ultraconservador Tea Party como gran vencedor moral de los comicios.
Sin embargo, esa feroz polarización de la vida política estadounidense adquirió el pasado sábado una abominable materialización cuando un enajenado de 22 años provocó el caos en un mitin de la congresista demócrata por Arizona, Gabrielle Giffords, pistola en mano, matando a seis personas e hiriendo a otras 20, entre ellas a la propia congresista. Enseguida se vio el hecho como una consecuencia del lenguaje y las formas demasiado violentas empleadas por parte de la oposición más radical a Obama, como la gota que colma el vaso de lo que es aceptable como crítica y lo que lo excede. Se vinculó la matanza con la forma de hacer oposición de Sarah Palin y el Tea Party, a quien ha llegado a acusarse de inductor de la misma.
Y de repente apareció Barack Obama, cruzando el país desde el nevado Washington hasta la soleada Arizona para visitar la zona cero de los hechos, en la ciudad de Tucson, y pronunciar un discurso memorable, que ya ha pasado a la historia como uno de los mejores speechs de todos los tiempos. Resurgió el mejor Obama, el que creció y creció en el Partido Demócrata hasta dejar en nada la grandísima figura de Hillary Clinton, y el que consiguió recuperar el poder para los suyos tras ocho años de gobierno de la Administración Bush.
Un Obama que parecía neutralizado, políticamente muerto hace tan solo unos días, resurgió de sus cenizas cual ave fénix para reivindicar unos Estados Unidos "conciliadores, no hirientes". Lejos de arremeter contra el Tea Party y de acusarles en cierto modo de propiciar un ambiente peligroso, que puede desembocar en desgracias como la de Tucson, Obama citó a la Biblia para asegurar que "suceden cosas malas y debemos evitar explicaciones simplistas posteriormente" ya que "ninguno de nosotros puede saber exactamente qué provocó este ataque despiadado. Ninguno de nosotros puede saber con certeza alguna lo que podría haber evitado que se dispararan esos tiros ni qué merodeaba en lo más recóndito de la mente de un hombre violento." Fue una auténtica maravilla, un monumento al sentido común y toda una lección del papel que debe desepempeñar un Jefe de Estado o de Gobierno. No cayó en la trampa de utilizar mezquinamente lo acontecido para arremeter contra el rival político, sino que sentenció: "lo que no podemos hacer es usar esta tragedia como otra ocasión más para atacarnos el uno al otro. Eso no lo podemos hacer. Eso no lo podemos hacer." El auditorio lo agradeció: "las palabras de Obama curan" llegó a decir un asistente. Las extraordinarias dotes para la oratoria de Barack Obama parecen haberle dado otra oportunidad para rehacerse y llegar a 2012 con opciones de revalidar la victoria de 2008. Aún queda tiempo hasta entonces, pero la iniciativa política ya la ha recuperado, su popularidad ha aumentado (un 68% de los estadounidenses aprueba su discurso de ayer) y, lo que es más importante, se ha vuelto a ver al Obama de hace dos o tres años.
martes, 11 de enero de 2011
Felipe, de nuevo protagonista
Llama la atención la frecuencia con la que el expresidente Felipe González está apareciendo últimamente en los medios para opinar sobre todo lo humano y lo divino. Ayer acudió a "Los Desayunos de RTVE" y a nosotros nos llamó espectacularmente la atención (por encima del resto de la interesantísima entrevista realizada por Ana Pastor) una de sus frases que, paradójicamente, prácticamente nadie ha resaltado. Cuando González era preguntado sobre si creía que los ciudadanos tienen mejor valoración de él que del actual presidente del Gobierno, contestó: "Sí, probablemente sí, porque con el tiempo se van olvidando las barbaridades que hice y afloran las cosas positivas". ¿A qué barbaridades se refiere González? Ana Pastor dejó pasar la oportunidad y nos quedaremos sin la aclaración, pero se trata sin duda de la tercera referencia más o menos velada que en pocos meses hace Felipe a los GAL, después de que reconociera en una entrevista con Juan José Millás para "El País" que tuvo la posibilidad de volar a la cúpula de ETA y aún hoy no sabe si hizo bien no haciéndolo, o de que asegurara en "Vanity Fair" que "de haber podido volar a los terroristas de Hipercor lo hubiera hecho". Nos parecen apariciones poco afortunadas, que traen a la memoria los peores momentos de la democracia española y que hoy, varios años después de que González declarara ante el Tribunal Supremo que nada tuvo que ver con los GAL, no tienen mucho sentido.
Vía @melchormiralles
miércoles, 5 de enero de 2011
El error de Francisco Álvarez-Cascos
Francisco Álvarez-Cascos se ha marchado del Partido Popular dando un portazo cuyos ecos han resonado en toda España. El que fuera secretario general del partido durante diez años (o General Secretario, como coloquialmente era conocido), vicepresidente primero durante cuatro años con Aznar y ministro de Fomento otros cuatro, se siente "menospreciado y maltratado" por quienes componen la actual cúpula directiva y se va después de que Génova decidiera no contar con él para liderar la candidatura asturiana de cara a las elecciones autonómicas del próximo 22 de mayo. Cascos llevaba meses postulándose, ofreciéndose a ser el candidato en Asturias, "al rebufo de una marea que así lo quería". Sus intereses chocaban con los de otros compañeros de partido (quienes están al frente desde el último Congreso Ordinario), con los que ha mantenido un durísimo enfrentamiento en estos últimos meses, y finalmente ha sido la Ejecutiva Nacional del PP quien ha tomado la decisión: la candidata del partido en Asturias será Isabel Pérez-Espinosa, actual concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo. Precisamente el primer edil de dicho consistorio, Gabino de Lorenzo, ha sido el principal opositor a la candidatura casquista, mostrando un inaudito belicismo contra quien fue su principal aliado en la otra histórica disputa interna del siempre conflictivo PP asturiano: la que en 1998 llevó a su entonces presidente, Sergio Marqués, a irse y fundar su propio partido, tras la feroz lucha mantenida con el tándem Cascos-De Lorenzo.
El hecho de que Álvarez-Cascos se plantee, a sus 63 años, volver a la primera línea política es algo que da que pensar. Por mucho que diga que él no ha sido el promotor de su candidatura y que se ha dejado llevar por la gente que le apoya, lo cierto es que es cuando menos curioso que justo ahora, seis años después de que desapareciera tras la derrota electoral de 2004, quiera volver a ser un hombre fuerte del PP, cuando todas las encuestas le sitúan muy por encima del PSOE en intención de voto y con serias opciones de gobernar todas las comunidades autónomas que celebran elecciones este año. Entendemos que es de un gran egoísmo haber renegado prácticamente de la política durante la dura travesía del desierto que el PP ha experimentado en los últimos años y querer ahora, no ya volver, sino encabezar la lista popular por Asturias. Lista que ya se le propuso liderar hace cuatro años, cuando el exministro no lo tuvo a bien y declinó el ofrecimiento. Esto es lo primero que desde "La Bitácora" queremos destacar, ya que nos parece algo muy reseñable y que sin embargo apenas se está teniendo en cuenta a la hora de analizar este asunto.
El oportunismo de Cascos del que hablamos se hace un poco más evidente cuando el histórico político español denuncia lo autoritario de la decisión adoptada por Génova. No le falta razón: el PP es un partido con un gravísimo déficit de democracia interna, donde los militantes nada tienen que decir sobre nada y donde es el aparato rector quien toma todas las decisiones. Pero criticar esto cuando se ha sido secretario general de 1989 a 1999, se ha tenido la potestad de tomar esas mismas decisiones con ese mismo mecanismo autoritario y se ha disfrutado y hecho uso de ella al máximo (como todos sabemos que hizo el General Secretario) en lugar de cambiarlo, es de un oportunismo insultante. Carece de autoridad moral para ello.
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| Francisco Álvarez-Cascos, en la rueda de prensa que dio el pasado domingo en Oviedo | EFE |
Pero la prueba elemental de ese oportunismo la hemos visto en la rueda de prensa del domingo, cuando Cascos recurrió al regionalismo para lanzar su proyecto político: hasta en cuatro ocasiones se refirió a Asturias como "país". Oírle hablar en esos términos precisamente a él y precisamente ahora acaba de convencer a cualquiera de que a este hombre lo único que le mueven ya son sus intereses personales y deja palpable la sensación en cualquier mente que se pare analizar el tema que su tiempo político definitivamente ya pasó. Mostrar ahora este tipo de veleidades movido quizá por la nostalgia del poder (o "de sí mismo" como ha dejado escrito Ignacio Camacho) va del todo contracorriente.
Álvarez-Cascos le ha creado un problema tremendo a su expartido al querer volver cuando le ha convenido y después de estar años desaparecido, pues es una figura histórica reverenciada por muchos en el PP. Tiene un gran respaldo popular en Asturias, es el preferido por las bases del partido en esa comunidad, pero se ha equivocado al pretender volver pues el Partido Popular de ahora poco se parece al que dejó él. Ese error de cálculo le ha valido un enfrentamiento irreversible con su partido de toda la vida, le ha creado un problema tremendo a ese mismo partido, que hasta hace poco iba camino de lograr la mayoría absoluta en Asturias, y todo para mayor gloria de unas aspiraciones que ya no se entienden. Perseverar en esta conducta, haciendo gala de su célebre carácter y testarudez y querer lanzar un partido que solo rivalizaría con el PP y cuyo único logro podría ser truncar la mayoría absoluta del partido de Rajoy, sería ahondar más en un error que bastante le está costando ya a él y a su expartido.
María Dolores de Cospedal ha sido quien ha convencido a Rajoy para seguir con la senda iniciada en 2008 de ruptura con el aznarismo, apostando por un nuevo valor como Pérez-Espinosa, la quinta mujer lider autonómica del PP (se une a Esperanza Aguirre, Alicia Sánchez-Camacho, Luisa Fernanda Rudí y la propia Cospedal). Quizá en Génova han dejado ir el asunto demasiado lejos, intentando lograr un consenso que pusiera a todos de acuerdo, pero eso ha sido imposible y al final se ha sido coherente con la línea que ha regido el partido en los últimos años y, de paso, se ha evitado que toda una fiera indomable como Cascos se erigiera en un peligroso barón autonómico capaz de hacer frente a cualquiera y de enfrentarse con cualquiera, como bien está demostrando ahora. Veremos si finalmente crea o no su propia alternativa en Asturias (sería a todas luces poco elegante que tras la pataleta fuera hasta el final, en venganza por el trato recibido, que quizás tampoco ha sido el que merecía), pero Cascos está tirando por tierra su imagen de buen gestor que se formó como ministro (no en vano aún hoy estamos inaugurando las líneas de AVE que él promovió) y no debería seguir por ese camino. Como hemos dicho anteriormente, su tiempo ya pasó.
lunes, 3 de enero de 2011
¿Quién será candidato? (II): El enigma Rubalcaba
Sin duda, es "el candidato a ser candidato". La extraordinaria escalada de poder experimentada por su persona en los últimos meses, han convertido los simples rumores que colocaban a Alfredo Pérez Rubalcaba como una de las alternativas a Zapatero en lo que es ya un convencimiento comúnmente extendido: si finalmente el presidente del Gobierno se retira, el veterano tiburón político de Rubalcaba tomará el testigo con total seguridad. Y es que desde que el PSOE recuperara el poder en 2004, su protagonismo no ha hecho más que crecer: fue portavoz parlamentario socialista los primeros años (papel que desempeñó con brillantez) y entró en el Ejecutivo tras la primera crisis de Gobierno para ponerse al mando de Interior y de la incipiente negociación con ETA. Desde entonces se ha mantenido en ese puesto, desempeñándolo con diligencia y eficacia (terrorismo, seguridad ciudadana, tráfico...) y sorteando los indicios de escándalo con gran soltura, evitando cualquier tipo de desgaste (caso 'Faisán'). Así ha sido, encuesta tras encuesta, el ministro mejor valorado por los ciudadanos y el favorito de los votantes socialistas. Su protagonismo ha ido in crescendo y el presidente del Gobierno, en el peor momento de su vida política, recurrió a él en el mes de octubre, se jugó la última baza con Rubalcaba, a quien convirtió tras la última crisis de Gobierno en el miembro del Ejecutivo con mayor poder de la democracia (presidentes al margen): vicepresidente primero, portavoz y ministro del Interior. Este hecho ha provocado que ya se hable de Rubalcaba como candidato in pectore, 'copresidente' o vicario. Incluso el Partido Popular centra ya su oposición en torno a la figura del cántabro, ninguneando a Zapatero, a quien dan ya por amortizado. El rival ahora es otro.
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| El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba |
Su proceder, además, no hace sino alimentar la teoría del relevo encubierto, pues contínuamente aparece como la cabeza visible del Gobierno e incluso del propio país. Así ocurrió, por ejemplo, en la visita navideña que Rubalcaba hizo a los militares españoles en Afganistán o en el anuncio de que se decretaba el estado de alarma en España, tras el conflicto con los controladores aéreos, que increíblemente hizo el vicepresidente en lugar del Jefe del Ejecutivo. Día tras día, el veterano político cántabro da la cara por el Gobierno, hablando de todos los temas, explicando todas las medidas, defendiendo cada actuación del Ejecutivo. Todo ello, no hace más que apoyar la teoría de que Zapatero ha decidido retirarse y señalar a Rubalcaba como sucesor. Hoy mismo el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, declara en "El País" que si el presidente lo deja él solo tiene "tres candidatos: Alfredo, Pérez y Rubalcaba". Parece más que evidente que la sucesión es casi un hecho pero... ¿se corresponden estas impresiones con la realidad?
Nosotros creemos que no. Igual que defendíamos en el post anterior sobre la candidatura socialista a las generales que Zapatero no repetirá, sostenemos ahora que su sucesor no será Pérez Rubalcaba. Las razones que nos llevan a pensar esto son muchas y muy variadas:
1) En primer lugar, no creemos que Rubalcaba esté por la labor de aceptar el caramelo envenenado de encabezar la candidatura socialista. A estas alturas es improbable que el PSOE pueda llegar con opciones de victoria a marzo de 2012 (ayer mismo dos encuestas distintas le situaban a más de 17 puntos del PP) y el vicepresidente lo sabe bien. Rubalcaba siempre se ha caracterizado por ser un político en bambalinas, acostumbrado a trabajar para un líder, un viejo zorro de la segunda línea, de la "intrahistoria" de la política. A punto de cumplir 60 años, después de todo lo que ha vivido, le vemos más cerca de retirarse en lo más alto que de lanzarse a poner su cara en los carteles electorales.
2) Alfredo Pérez Rubalcaba es un buen político, un buen gestor pero creemos que sería un mal candidato. El perfil, la imagen y el carisma es clave para tal empresa. No vale con dominar la dialéctica, los tiempos políticos y la comunicación. Desde Kennedy sabemos que el candidato tiene que entrar por los ojos. Un hombre sexagenario y alopécico es la antítesis del sonriente "ojos azules" de Zapatero, quien sí fue un buen candidato. Esto lo sabe la maquinaria electoral del partido, lo saben los militantes y lo sabe Rubalcaba. Es un factor clave y un hándicap determinante.
3) Rubalcaba es un activo muy apreciado por las bases socialistas pero con un pasado oscuro que lo vincula a los peores años de la democracia española y detestado por una parte de la sociedad. Así, de ninguna manera se puede ir a unas generales con vocación de partido mayoritario, aunque sea de oposición. Estamos seguros de que él mismo lo que prefiere es mantenerse a la sombra, dedicado a la que es su aténtica pasión: la intriga entre bastidores.
4) De ser él el candidato, resultaría demasiado evidente que su designación ha sido fruto de un "dedazo" de Zapatero, como le ocurrió a Rajoy con Aznar. Justo esto es algo que desde el PSOE (y muy en particular Rodríguez Zapatero) no han parado de reprochar al PP: su falta de democracia interna y lo autoritario de las designaciones. Hacer lo mismo les restaría legitimidad y coherencia, aparte de que es algo que va radicalmente en contra de los ideales políticos del presidente del Gobierno, obsesionado con la legitimación. de los liderazgos a través del voto de las bases. No, Zapatero no señalará a su sucesor. Si se retira, habrá un proceso de primarias o un Congreso en el que todos partirán de cero, de eso sí estamos seguros.
Por todo ello, desde "La Bitácora" apostamos por que Rubalcaba no será el candidato socialista a las generales. Más bien le vemos formando parte del equipo del futuro líder (para eso tiene un olfato tremendo) o dejando paso a las nuevas generaciones. Vamos contracorriente pero es nuestra opinión. ¿Cuál es la tuya?
Por todo ello, desde "La Bitácora" apostamos por que Rubalcaba no será el candidato socialista a las generales. Más bien le vemos formando parte del equipo del futuro líder (para eso tiene un olfato tremendo) o dejando paso a las nuevas generaciones. Vamos contracorriente pero es nuestra opinión. ¿Cuál es la tuya?




